En este post vamos a hablar sobre una de las mayores preocupaciones que tienen los diseñadores web. Pues sí, lo has adivinado, se trata de cómo dar un buen presupuesto cuándo les contratan una página web o cualquier tipo de desarrollo.

 

Está claro que existe un gran debate sobre este tema. Muchos profesionales prefieren establecer varios paquetes de precios, fijan un precio por cada paquete y según la cantidad de paquetes que les contraten este precio se irá incrementando. Por otro lado, hay desarrolladores que prefieren cobrar por cantidad de horas trabajadas, valorando previamente el proyecto y estableciendo un coste por hora trabajada.

 

Pero, ¿cuál es el mejor modelos de facturación?

 

La respuesta no es sencilla. Lo primero que deberíamos de hacer antes de elegir el tipo de modelos es preguntarnos cuánto vale para nosotros una hora de nuestro trabajo. Para ello tendremos que analizar nuestro grado de experiencia, el número de proyectos que hemos realizado y nuestra carga de trabajo o coste de oportunidad. En segundo lugar, tendremos que valorar si la página web que nos han contratado se trata de un desarrollo a medida o se trata de una página web que podamos hacer con un CMS o gestor de contenidos, como por ejemplo, WordPress.

 

 

Una vez que tenemos estas dos respuestas claras, podemos empezar a trabajar en el tipo de presupuesto. Es evidente, que este presupuesto no siempre tiene que ser rígido, este se podrá adaptar según el tipo de relación de trabajo que tengamos con nuestro cliente. No es lo mismo ofrecerle un presupuesto a un cliente con el que llevamos trabajando varios años que a un cliente que acaba de llegar a nuestro estudio.

 

En mi caso, el presupuesto lo suelo establecer diferenciando entre el tipo de proyecto qué quieren contratar. Si el proyecto no tiene ningún tipo de desarrollo a medida suelo emplear un modelo de paquetes, partiendo de un modelo básico y ofreciendo diferentes paquetes con más funcionalidades. De este modo, el cliente sabe en todo momento qué se gasta y en qué, facilitando la relación a lo largo de todo el proceso.

 

También, es importante qué cuando demos un presupuesto este sea cerrado y especifiquemos que se va a realizar punto por punto, entrando en detalle siempre que así lo estimemos oportuno, ya que de lo contrario el proyecto puede retrasarse de forma indefinida en el tiempo. Este es un grave problema porque en muchas ocasiones, las horas valoradas se podrían alargar más de lo estimado y terminaríamos perdiendo dinero.

 

Por otro lado, en cuanto a los tiempos de facturación, en mi caso, suelo cobrar al inicio del proyecto un 25% del total, en la primera entrega un 50% y en la última el 25% restante. Además, es importante qué fijemos plazos de entrega de documentación o contenido por parte del cliente.

 

Ahora bien, ¿cuál es el precio de una página web? Como hemos visto, este dependerá de varios factores. En mi caso, cómo mínimo, suelo cobrar entre unos 600€ y 3000€, dependiendo de la complejidad de la página, de si se trata de una tienda online o de un desarrollo a medida, ya que no nos olvidemos, que cómo freelance, también tenemos gastos como el alquiler de nuestro estudio, la famosa cuota de autónomo, etc. Gastos que tenemos que contemplar.

 

Espero que os haya gustado el post de hoy, este es un tema bastante complicado de tratar, pero entre todos tenemos que trabajar para evitar que se desvalorice nuestro trabajo, porque es absurdo que nosotros mismos nos tiremos piedras sobre nuestro propio tejado y empecemos a regalar nuestro trabajo.

 

Y vosotros, ¿cuánto y en qué os basáis para estimar el precio de una página web?